Perra gorda.

 17 mayo 2023

   Murcia, miércoles, las ocho y diez y sin novedad.

   16 mayo 2023

   Murcia, martes, 11:37 o doce menos veintitrés minutos; día sín nubes, pero ventoso; un viento frío propio de la estación: “Hasta el cuarenta de mayo, no te quites el sayo”.

   RAJÁ:

  -Vives como un rajá, con dos mujeres que te sirven.

  -Yo ayudo en lo que puedo, y todos felices; si hubiera quejas, pondría remedio, pero veo que todo rueda bien así. A veces, no meterse en camisas de once varas, es lo correcto.

   -Claro, quieres justificar tu suerte: “No me piden, es que no me  necesitan”.

  -No compliquemos las cosas innecesariamente; si una situación es cómoda, para que alterarla.

   -Ss, sí, no está mal tu argumento, no hay que alterar nada en tu vida familiar; mejor sería decir; ¡No te conviene alterar nada en tu vida familiar!

   -En todos los campos se da esta situación; si va bien, porque con el tiempo se ha ido acoplando, no hay por qué buscar lo que pueda dislocarlo. No sé si captas mi mensaje.

   La vida social, personal, laboral o económica, con el tiempo se va ordenando, hasta que discurre del mejor modo. No debemos querer cambiarla con intrusiones necias, que, lo más seguro, es que lo cambiemos a peor.

   -¿Y…? 

   -Pues eso, que aquí hemos llegado a un punto que no se puede mejorar y lo prudente es que no se toque.

   -Bueno, dejemos tus filosofías y sigamos por otros derroteros.

   -Di que llevo razón y punto.

   -Para ti la perra gorda.

   PERRA GORDA:

   -Un día, en un Concurso de la tele, preguntaron cuántos céntimos tenía una perra gorda y no lo supieron. ¡Cómo nos olvidamos de todo! Porque los concursantes eran ya mayorcitos. Si hubieran tenido 20 años o menos estaría justificado su olvido, pero todos tenían más de 20 y no lo supieron.

   -¿No se acordaban ya que antes del euro, se compraba con pesetas? ; que la peseta tenía cuatro reales; que en una peseta había diez perras gordas o veinte perricas, y que la perra gorda era diez céntimos y cinco la perrica o perra chica? ¿Cómo es posible que se olviden las cosas tan pronto?

-A mí, lo confieso, me costó lo suyo cambiar al euro. Era este como un ser extraño que quería colarse en nuestras casas y en nuestras vidas y echar a patadas a quien nos acompañaba toda la vida. No me resignaba a olvidar la peseta así como así.

   Junto a las las cantidades en la nueva moneda, de las libretas de la Caja de Ahorros, yo ponía su equivalente en pesetas.

   -¿Para qué hacer eso? -decían mis hijos-. Olvídate de las pesetas, y ve mentalizándote con los euros.

   -¿Cuánto cuesta un kilo de tomates?

   -Dos euros.

   -Paga dos euros y no pienses en las pesetas. ¿De qué te sirve saber que antes te dijeran 332 pesetas? ¿No sabes que un kilo cuesta un euro? ¿Qué más te da que valgan 60 céntimos de ahora que 300 pesetas de antes?

   -¿Y qué finalidad tuvo pasar de Mil pesetas a 160 euros, o de 400 pesetas a 79 euros?  

   -Porque fue la moneda europea; fueras donde fueras de Europa podías usar esta moneda y además se reducía la cantidad. Al cambio, 1 e. = 166 pesetas; 2  euros = 332 pesetas; 3 euros = 499 pesetas; 4 euros = 665 pesetas; 5 euros = 831 pesetas; 6 euros = 998 pesetas; 7 euros = 1164 pesetas; 8 euros = 1.331; 9 euros = 1.497; 10 euros = 1.663 . Y si son cantidades mayores 100.000 euros = 1,600.000 pesetas.

   ¡Qué desconcierto al principio; en los comercios había dos precios: el antiguo en pesetas y el nuevo en euros. Así la gente medio se entendía.

   Pero,¡cuántos abusos había! Lo que antes valía 5 duros pedían ahora 5 euros; por un café pedían en algunos bares 5 euros, y por una cerveza cuatro. Tuvo que pasar el tiempo para que la gente se hiciera al cambio de monedas.

   PROBLEMA:

    Una familia -marido, mujer y dos hijos-, van de excursión y tienen que cruzar un río. Pero hay solo una barca que puede llevar

    70 kg. ¿Cómo hacerlo si el hombre pesa 70 kg, la mujer 70 kg y los dos hijos juntos 70 kg.?  Ah, y llevan un perro que pesa 20 kilos.

                                        El abuelo Paco.

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