Recuerdos de Semana Santa.
25 mayo 2023
Murcia, jueves, las nueve, “¡y que cumplas los que yo!”. Feliz. Feliz en tu día, amiguita que Dios te bendiga…
24 mayo 2023
¡Y te pasé! No desprecies al pequeño. Murcia, miércoles, las diez y cuarto, en la galería. “Selecciones” de Mayo a la vista, que recibimos ayer por Correo.
En portada, dos mujeres dialogando, descalzas, por la playa. Una parece la misma que venía, también en portada de Marzo pasado, atándose la cordonera de un zapato, recomendando “Diez simples ejercicios para estar en forma”.
En esta de Mayo, parece decir a su amiga: “Lo que mi madre me enseñó”, por el Día de la Madre.
No puedo resistirme y busco Vocabulario: Período, Milario, Datación… Un caramelo es la Revista Selecciones. Ya me pide comenzar a leer lo que aconseja Natalia Alonso, su Editora, en la primera página.
RECUERDOS DE SEMANA SANTA
Vengo de ver una Procesión. Antes la vi en la “tele”, por una cámara en la plaza del Cardenal Belluga, viendo las imágenes de Salzillo. Te explican cada Paso, cuándo, cómo y por cuánto las esculpió el maestro…
Creo que es la mejor manera de ver las Procesiones; haga frío o calor, bien cómodo, delante del televisor, y a ver nazarenos y Tronos discurrir.
Luego salí a la calle y en la Gran Vía, entre Santa Catalina y San Bartolomé, la vi de nuevo, y en vivo. Donde estaba, había a mi lado un Señor con dos Señoras. Hablaban bajo, pero les escuchaba.
-Te pones años -decía una-; todos se quitan y tú te pones.
-Dentro de unos meses cumpliré noventa; ¿por qué me voy a poner ni quitar años?, son los que tengo.
La procesión que había visto en la tele, pasaba por delante de nosotros.
La nonagenaria tenía los mismos años que yo. Sentí alivio, gozo, viendo que hablaba y reía como una joven.
Había carricoches con bebés cerca. Y niños que corrían. Todas las edades a la vista. Gracias nonagenaria -pensé- por haberme ofrecido la vida tan a lo vivo.
¿No éramos de la misma odoración orteguiana los que vivimos en los mismos cien años? Yo no veo generaciones de diez o quince años. Veo generaciones de cien, los que estábamos allí viendo la Procesión de los Salzillos.
Los que viven ahora en China, en Canadá, en Australia, en Italia o Madrid, todos de una misma generación.
Otra sería la griega de Pericles, o la romana de Nerón, o la visigoda de Ataúlfo. Y si me apuras, la vida humana que existe ahora y existió antes, como una sola generación: la Humana.
Escribo en mi habitación, cerca de la ventana. Mi hija me ayudó a entrar una mesa camilla. ¡Qué rincón tan encantador hemos creado! He traído mi ordenador y una silla y estoy aislado del vendaval juvenil. Es una situación nueva que se ha creado y se ha resuelto felizmente.
Nada para buscar soluciones como tener problemas. Cuando estos se presentan, las neuronas trabajan hasta dar con la solución. Si no hay problemas, descansan. Tú no te enteras. Son ellas -las neuronas- las que buscan afanosamente.
La casa se ha quedado vacía, en silencio. En San Antolín hay “Adoración al Cristo”. Todos se han ido. Allí irán también Pascual-Jesús con su familia. Se verán los hermanos, sobrinos y primos. “¡Hola!” -se dirán unos a otros-; “¿Dónde vemos esta noche la Procesión?”. Ya no habrá forma de separarlos.
HUMOR:
-Pepe, con lo buen carpintero que eres, y estás en paro.
-Ya ves… la vida.
-Pues, ahora que no haces nada, me vas a hacer una mesilla de noche.
-¡Venga ya! ¡Si no trabajo de día, voy a trabajar de noche!
-¿Otro?
-Doctor, tengo un problema: Veo doble.
-A ver, siéntese en el sillón.
-¿En cuál? ¿en el de la izquierda o en el de la derecha?
El abuelo Paco.
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