Cruce de horas.

9 junio 2023

Murcia, viernes, las nueve y sin novedad. DÍA DE LA REGIÓN EN MURCIA. ACUEDUCTO A LA VISTA.

8 junio 2023

Murcia, jueves, 10:10, en la galería. Mamá ve en la tele que el Papá Francisco se recupera de la operación que ha sufrido. Entre los pies y los intestinos, está el pobre que no puede con su cuerpo.

La culpa es de “la pila”. Y es que, te lo dije, a los sesenta debía jubilarse todo el mundo, como los maestros, como Dios manda.

-¿Qué manda Dios?

-Es un lenguaje figurado: hacer lo que se debe hacer. Lo contrario es no cumplir una función “como Dios manda”. Algo en el camino lo impide.

Como un estudiante que a mitad de carrera le da por beber o salir de fiesta por la noche. Lo más seguro es que tampoco haga sus deberes como Dios manda.

¿Le podrá achacar a Dios que impidió acabar su carrera? Fue él, con la libertad que tiene, quien decidió su futuro.

Shopenhauer, filósofo alemán, dijo que el hombre nace programado para vivir cien años, pero que en el camino no hace las cosas como Dios manda y se le va acortando. ¿Comprendes lo que quiere decir “como Dios manda?”.

-Sí, creo que de sobra.

Dice un refrán que “Nunca fue mal año por mucho trigo”. Si mi explicación no te llega, mal; y si te pasa, mal también. Con nada nos sentimos contentos: mejor lo justo en las cosas, para no pecar ni por defecto ni por exceso.

Que tenemos que comer, todos lo sabemos. Pero mejor lo justo que pasarse o no llegar. Este consejo puede llevarse al terreno de las palabras: “Tan malo es no llegar como pasarse”. Hay personas que no saben callar.

Yo lo dije con un Pensamiento que figura en mi libro “Peces Nuevos”: “Personas hay que hablando se parecen a un grifo roto: no pueden parar”. En lo contrario se peca menos: los Cartujos solo dicen cuando se saludan en un pasillo del convento: “Muerte habemus, hermano”; y si se ven dos veces, ni eso.

En todo tiempo hubo, por lo visto, quien hablaba mucho y quien hablaba poco: Góngora era de la Escuela de habladores y Quevedo de los callados. Gracián era como Quevedo: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Yo, también: “No sea breva, sea breve”.

Góngora, en cambio, mucha verborrea,; “Ven acá, damasceno: esos prófugos escamados, habitantes de los cóncavos cerúleos, son fluviales o marítimos”, por “¿Qué peces son esos?

¿Y qué tiene que ver “lo que Dios manda” con lo que dijeran los filósofos?

Nos hemos desviado del tema, Florián, es verdad; pero, si te fijas con ojo crítico en todo lo que existe, en el medio está la virtud, y ahí está lo que Dios manda; si no llegas, mal; y si te pasas peor.

PANAMÁ

Cuando mi hijo Ángel trabajaba en Panamá -Centroamérica-, antes de salir en uno de sus viajes, me dijo: “Te dejo un problema para que lo resuelvas?

-¿Qué problema me dejas, hijo? -le contesté. Creo que fue una despedida, ya que él sabía que gozo con las Matemáticas.

Salgo de Madrid a las 12:00 h del mediodía y llego a Panamá a las 15:00 h de la tarde. ¿Cómo es posible, si el avión tarda 10 horas en cruzar el Atlántico?

Me quedé pensando. Como la diferencia horaria entre España y Panamá es de 7 horas, cuando eran las 12 en Madrid, o sea, cuando despegaba el avión en Barajas, en Panamá eran las 5:00 h de la madrugada.

Cuando llevara 1 hora de vuelo, allá serían las 6:00 h de la mañana. Cuando llevaba 2 horas de vuelo, en Panamá serían las 7; cuando llevara 3 horas volando, serían las 3 en mi reloj y allí las 8:00 h de la mañana.

A las 18:00 h de la tarde, hora española, -6 de vuelo- las 11:00 h de la mañana en Panamá. A las 10 de salir, 10 en España llega el avión al puerto panameño siendo las 15:00 h de la tarde, o sea, como dijo Ángel, salí a las 12 de Barajas y llego a Panamá a las 3.

Pero en medio habían pasado 10 horas volando y quedaba por saber en qué momento se cruzaban la hora española para tomar la panameña.

Tras muchos cálculos, concluí que eran las 17 h española cuando debía coger otro reloj con las 10:00 h de la mañana, hora panameña, y ya seguir con esta hora hasta el final.

En uno se iba la tarde, y en el otro llegaba el día.

La luz vespertina española se confundía con la panameña del amanecer del nuevo día.

El abuelo Paco.

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