Dragó.

 27 junio 2023

   Murcia, martes, las diez, calor, sin otra novedad familiar.

   26 junio 2923

   Murcia, lunes, 10:44 en el reloj de la galería, calor de muchos grados. Hoy fuimos Lina y yo a hacerle una visita a la vampiresa de Centrofama; y ayer descansé de la fiesta del sábado en un restaurante de Espinardo con todos mis nietos, hijos, nueras, mujer, total 24 como la fecha.       

   Todo bien como se esperaba, o mejor, porque ¿quién iba a pensar que mamá bailara con los nietos y las nueras? Comida Diez.

   DRAGÓ

  ¿Te acuerdas de Sánchez Dragó? Escritor, periodista, Premio Planeta… Vino a Murcia y habló a la concurrencia de la Semana Santa, yo fui a conocerle y hasta le pregunté algo.

   Ha muerto; no tiene nada de particular. Luego pusieron un programa dedicado a Jesús, presentado por Sánchez Dragó.

   En la mesa redonda o reunión había de todo como en botica: un filósofo, un historiador, un sacerdote, un agnóstico… Ya lo pensaría bien antes el señor presentador para que tuviera la tertulia su sal y su pimienta.

   ¿Existió Jesús? -dejó caer como si nada el señor Dragó. La discusión se encendió enseguida y se acaloró; no era para menos, fue el meollo de la cuestión, lo esencial, no se anduvo por las ramas.

   ¿Existió Jesús? Porque si no existió, ¿para qué seguir? Pues hubo quien aseguró que Jesús fue un mito, que solo fue en la mente de unos hombres de la época, cuando tanto se deseaba que llegara un Libertador y los sacará de la esclavitud romana.

  Hubo quien acaloradamente lo negara y hasta lo viera negativo en la historia de la humanidad.

   Y hubo quienes lo defendieron, no solo como figura real, histórica, con nombre y apellidos, sino como centro de su vida, su razón de ser.

   Lo pasé bien escuchando voces tan autorizadas como dispares. y no digamos cuando se habló de la resurrección, de la otra vida, o del alma,

   Cada tertuliano, con sus libros publicados sobre el tema delante, defendía su punto de vista a capa y espada.

   De la discusión no se sacó mucho en claro: cada cual se fue como vino, nadie convenció al adversario, porque las ideas eran fijas y cuestan lo suyo cambiar en estas personas.

   Cumplió, eso sí, que es, quizás, lo que se pretendía en un espacio televisivo: embobar al público que lo siguiera.

   Por mi parte, lo que más me hizo pensar, te lo aseguro, es que las personas que defendían la existencia de Jesús como Dios y Salvador de los hombres, la Resurrección y la otra vida, se mostraban alegres y confiados, mientras que los otros, no creyentes, estaban como irritados, nerviosos.

   Aunque solo fuera por eso, detalle con más importancia de lo que parece, me uní inconscientemente al grupo de los que defendían a Jesús. ¡Qué paz irradiaban! ¿Cómo dicen que Dios no existe? Y se reían con cara de niños buenos que se saben en presencia de la verdad. ¿Cómo pensar que no existe Dios? -exclamaban sin dar crédito a lo que oían. ¿Pueden pensar en serio? -y seguían riendo con cierta lástima en sus ojos.

                         El abuelo Paco.

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